Pequeña Bandolera

Sin caballero no hay dama, o... la princesa no tiene dinero para pagar el alquiler de su torre

11.23.2009


Este fin de semana me visitó el primer fantasma de la navidad: la nostalgia por el paraíso perdido. Triste y nostálgica pensé en John Milton, y no me refiero a la nueva imagen del hipnotismo que ha hecho las delicias con su espectáculo durante años por aquí, sino al autor de "El paraíso perdido", pero no me decidí a leerlo. No me apetecía nada, ni bailar, ni escuchar música, ni tomar helado, ni mirar álbumes fotográficos ajenos, tampoco visitar las tumbas de mis gatos. Nada.


Luego de mirar durante horas el techo de mi habitación, me dio por tomar un pañuelo rosa perfumado y ver “Lo que el viento se llevó”, como tantas otras veces en que esa nostalgia indefinida me atrapa. Empapé mi pañuelo de saladas lágrimas por un paraíso de damas y caballeros que nunca he tenido. Entonces, ¿por qué siento la pérdida? Un paraíso rodeado de un infierno en campos de algodón, porque así como sin caballero no hay dama tampoco hay paraíso sin infierno, donde un lindo vestido de una hija de un Lord valdría 1001 mujeres desnudas, puede ser que más. Además esto todavía existe, ¿y el paraíso dónde estará?, en la revista Cosmopolitan, seguramente.


También leí algunos cuentos de Faulkner, algo más de épica moribunda, honor, valentía, lealtad… amor eterno e inolvidable (¡me olvidé de Juan Gabriel!), todo eso sólo por variar, aunque fuera por unas cuantas horas, y de ese modo sentirme pesada porque he comido demasiada lechuga y poca grasa durante la semana.


Para sacudirme la nostalgia debí tomar el sol, como aparece en esa imagen Don William Faulkner, y olvidarme de este mundo podrido que pronto, muy pronto, en el 2012 se va acabar, si ya lo decían los mayas. Sí, al diablo con este mundo de “igualdad” para hombres y mujeres, donde -¡pobres de nosotras!- tenemos que usar, entre otros muchos artefactos de defensa, aretes de estrellas ninja, porque nos exigen ser leonas despiertas a la vez que remilgadas princesas, tal como la princesa de mi cuento preferido, la que no tenía dinero suficiente para pagar el alquiler de su torre.


Salirse o no salirse de la rayita

9.28.2009

Todos llevamos un agrio recuerdo dentro, alguna decepción, un rechazo, algo inconcluso o simplemente una peculiaridad. Una de mis heridas abiertas tiene que ver con una incapacidad: nunca he podido colorear sin salirme de la rayita. Tengo vivos recuerdos de aquellos días de preescolar, de primer grado de primaria, de mis dibujos coloreados en desorden. Había una niña que se sentaba a mi lado, la recuerdo porque ella representaba lo que no podía lograr, ella nunca se salía de la rayita y su cabello, largo y lacio, siempre estaba en orden.

Alguna de esas veces en que miraba codiciosamente sus dibujos perfectamente coloreados, me pidió que le mostrara el mío, entonces le confesé mi frustración. Ella se ofreció a ayudarme a cambio de que la ayudara a leer, cosa en la cual ella tenía serios problemas. Al día siguiente le llevé algunos folletines ilustrados, mis lecturas vespertinas. Se los leía, juntas aprendimos que el hombre casado que mira a su vecina con lujuria (es decir ojos desorbitados, baba colgante cual si mirara a un delicioso pastel) se quemará en las llamas del infierno; que la mujer egoísta que descuida a su familia por emplear su tiempo en teñirse el cabello, también arderá en las llamas del infierno mientras diablos pequeños y regordetes le tiran de los cabellos y le arruinan el peinado; que los niños que dicen mentiras también se tostarán en las llamas del infierno y un diablo larguirucho les hará comer caramelos hasta que se les piquen las muelas y lo dulce amargue; se trataba de lecturas edificantes. Nos daba mucha risa todo aquello y como en casa había montones de esos folletines de la iglesia, incluso le regalé algunos (a falta de literatura infantil una leía lo que había, ¡qué se le iba a hacer!).

No te salgas de la raya, te pesará o te divertirá, no lo sé, pueden ocurrir ambas cosas.

Hace un par de días encontré un blog que podría llamarse “yo nunca me salgo de la raya”: tiene todos los puntos, las comas, los acentos todos perfectamente puestos, una ordenada redacción, no le falta ni le sobra nada, al menos eso parece, es tan limpio pero tan limpio hasta la asquerosidad. No pondré la liga por aquí porque no deseo promocionarlo, además porque no compartiré mi fuente de inspiración pues resulta que me provoca a pensar y hacer lo contrario a sus predicaciones. Leerlo el lunes de la semana pasada influyó en mi fin de semana, es indudable su poder.

Se trataba de un líneas dedicadas a Lolita, donde se deploraba la inmoralidad del libro y de las descripciones desagradables que debían ser suprimidas (¡¿entonces qué quedaría?!), fue tal la vivacidad de las palabras que intenté recordar el origen del rechazo. De modo que el fin de semana allí estaba leyendo, de nuevo, Lolita.

¡Qué gusto salirse de vez en cuando de la rayita!

Dolly, me partes el corazón

9.27.2009

Hubo un día en que, después de faltar a la funcional promesa hecha a Lo la víspera (no recuerdo en qué había puesto ella su cómico corazoncito, si era una visita a una pista de patinaje con un peculiar suelo de material plástico o una matinal cinematográfica a la que deseaba ir sola), pude ver desde el cuarto de baño, mediante una combinación fortuita de espejos y puerta abierta, una expresión de su rostro. No puedo describirla con exactitud, pero manifestaba un desamparo tan absoluto, que parecía diluirse en una nueva expresión, ésta más bien de confortable inanidad, precisamente porque ése era el límite de la injusticia y la frustración -y cada límite supone algo tras él-; de ahí aquella actitud de neutralidad espiritual.

Lolita
Vladimir Nabokov

Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas

9.15.2009

Sólo quería un café. Conversar, también, pero no sin un café con leche, dulce. Había pensado en varios lugares, pero cuál, no me decidía por ninguno. Nos trepamos en un coche gris, según su dueño era dorado. (Para algunos, el objeto amado, pongamos por caso un coche, luce de maravilla, luminoso, supongo que mi computadora es algo así para mí.)

Dónde estacionarse en esas callejuelas para carruajes del siglo antepasado, de banquetas estrechas para solitarios. Me alegro de haber aceptado pasivamente, ir a tal café en vez de un Starbucks, sólo alcé los hombros, apreté los labios, asentí, y ya estábamos allí.

Una casa antigua transformada en café, o al menos eso suponíamos, según las guías culturales de hace un par de meses. Nada más entrar, una chica nos contuvo señalándonos una habitación a la izquierda, más allá de la entrada, una estantería metálica con libros, una mesa baja, cojines de colores, como la paredes, donde había dibujos de trazos duros e inseguros, en una ingenua pretensión artística. Pero las escaleras del fondo eran tan seductoras que insistí en subir. Entonces se interpuso un chic@ de largas piernas morenas, labios carnosos carmín, negro cabello largo lacio, bajo ciertas circunstancias, como estar ebrio o a lo lejos, podría ser tomado por chica guapa. Lo saludé cortésmente y seguí mi camino al piso superior. Mis acompañantes me siguieron.

En el pasillo junto a las escaleras, estaba un chico pálido con su laptop sobre una mesa estrecha platicando con una chica robusta que agitaba un vaso con hielos empequeñecidos por el paso del tiempo y el calor. Él hablaba animadamente con ella mientras tecleaba, en su vaso había una par de hormigas grandes, aladas. Entramos a una habitación blanca, frente a la entrada sin puerta había un balconcillo frágil, temía pararme allí, aquello podría caerse de un momento a otro. Una mesa baja, tres sillas y un loveseat. Me dejé caer en él, desde mi rincón podía ver al chico pálido con su laptop, mientras que en el otro extremo, frente a mí, había una entrada a otro cuarto, apenas cubierta por una cortinilla aterciopelada carmín como los labios del chic@.

La entrada no estaba cubierta del todo, antes de sentarme había visto por el rabillo del ojo lo que después pude ver a mis anchas desde mi asiento del amor. Dos chicas se besaban, una recostada sobre un cojinete, la otra, de largo cabello lacio, apoyaba su torso sobre las piernas de su compañera. Por un momento las miré fijamente, de modo que la primera chica lo sintió y ella a su vez me miró durante unos segundos. Según pude inferir, había otras habitaciones como aquella. El chic@ notó la entrada al descubierto, y se apresuró a correr la cortinilla, fue tal su turbación que la peluca se le movió un poco de su sitio, entonces pude ver sus patillas y el inicio de pelo corto varonil.

Había pasado más de una hora y no nos atendían, no lo habíamos notado porque la plática estuvo animada. El par de chicas salieron, la primera, llevaba el cabello recogido en una coleta, el descuido le daba cierto aire infantil, incluso encantador; sus ojos pequeños y rasgados, que hacía rato había visto, eran filosos; su camiseta negra y el pantalón de mezclilla gris oscuro escondían su figura. La otra era una chica evidentemente mayor que la primera, de ojos grandes delineados y labios pálidos. Al vernos se sorprendió, sus ojos fueron enormes por unos segundos, trató en vano de arreglar su cabello castaño, dio un suspiro como para mantener el control, sólo había logrado un poco de orden sobre la parte superior de la cabeza mientras que la maraña trasera permanecía; su blusa negra ceñida mostraba su cintura fina y un busto firme, y su pantalón de mezclilla negra dejaba imaginar claramente sus piernas sobre un par de zapatos altos. Desaparecieron.

El rostro del dálmata en la pared empezaba a inquietarme precisamente porque no sabía qué cosa pensar sobre él, sus orejas casi tocaban el techo, los ojos definidos contrastaban con su hocico de lengua colgante rosa mexicano perdida entre un amasijo rosa pastel, los colmillos y los molares flotaban también por allí, quien lo había dibujado había perdido la perspectiva justo debajo de la nariz.

La chica que casi nos había obligado a quedarnos en la planta baja, apareció junto a la mesilla con las cartas del menú. ¿Qué van a pedir?, preguntaba, mientras yo intentaba hacer contacto visual con ella, pero nada, no me miraba a los ojos, movía nerviosamente su pierna izquierda y de cuando en cuando alisaba su copete y lo echaba hacia atrás, pero éste volvía a su amplia frente morena. Quiero una ensalada con…, entonces interrumpió: No, no hay ensalada, respondió con su voz grave, clara que contrastaba con su ansiedad por irse. Mmmmm, yo quiero una pasta. No, tampoco hay pasta. Entonces, yo quiero pastel, una rebanada de pastel. Tampoco. Bueno, entonces, ¿qué hay? Pizzas. Está bien, una para todos, refrescos, y luego café. La chica se apresuró a salir olvidando las cartas del menú.

El chico de la laptop, de palidez enferma, me miraba con curiosidad, cuando me encontré con sus ojos descubrí un ligero brillo, una burla. La chica robusta se levantó de su asiento, se disponía a irse, se despidió de él. El chico pálido seguía inmerso en su laptop tecleando ágilmente, ni las prisas ni el taconeo del chic@ a su lado le inquietaban en lo más mínimo. Luego, un par de chicos delicados, parecerían gemelos, entraron en la habitación, entonces la sirviente cerró hábilmente la cortinilla de modo que no pude ver nada más. Finalmente, trajeron nuestra orden: pizza, refrescos y café…, todo, una decepción, el café estaba espantoso, peor que un Nescafé.

Luego de platicar, reír, de maldecir al dálmata, la pizza y el café, pedimos la cuenta, la cual llegó con rapidez. Nos hicimos los tontos, no sabíamos en qué lugar estábamos, debimos entender el mensaje apenas entramos, pero qué divertida y qué morbo fisgón me entró, y yo que sólo quería un café.




Para no olvidarlo, me compraron un pin arco iris en la tiendita del chic@; estábamos por irnos pero encontramos su armario donde vendía objetos diversos de colores, me encantó.

Pedro Páramo vs. Atticus Finch

8.17.2009


Hace un par de semanas, fui a la Biblioteca Central por un par de libros para leer durante el fin de semana. He estado de tal humor que no me apetece ver niñas ebrias, ni chicos malos bailando música infernal, no hay mucho que hacer, de modo que mis tablones para llegar hasta el lunes e iniciar de nuevo, son uno o incluso dos libros.

Nada más entrar en la biblioteca, llamaron mi atención un par de libros sobre los cajoncillos de tarjetas, junto a la computadora. No es cosa de extrañarse, es común que haya libros apilados en el mostrador y en las mesas de la planta baja, a veces alguien deja alguno por allí mientras busca la referencia de algún otro.

Me dirigí al piso superior. Pasé junto a los ficheros, de modo que no pude evitar enterarme de cuáles eran esos libros: Pedro Páramo, de Juan Rulfo y Otras voces, otros ámbitos, de Truman Capote. La coincidencia hizo que me llevara las manos al rostro -¡pero cómo, será posible que esto haya sido casual!-, me dije riéndome para confirmación de mi rareza ante el señor de la limpieza (tiene tanto cabello como antaño, luce igual que hace quince años cuando yo iba a ese lugar en bicicleta, cuando era un bodegón oscuro, sin clima artificial, sin sala de Literatura Infantil, de sillas herrumbradas y mesas con chicles pegados debajo. ¡Tengo que saber su secreto de conservación!).

En ambos libros los protagonistas buscan al padre eternamente ausente, herida aún más profunda al descubrir sólo muerte, donde esperaban encontrar de dónde sujetarse. Es posible que haya sido casualidad, también puede ser que alguien haya hecho la misma observación que yo.

Pedro Páramo, Otras voces, otros ámbitos, a los cuales agrego El llano en llamas, de Rulfo; poco hombres, padres ausentes, hombres impenetrables, machos impotentes, ¿qué personaje es lo apuesto a todo esto?... El adorable Atticus Finch, tan poco probable en la realidad mexicana. Sólo por curiosidad busqué Matar un ruiseñor, de Harper Lee, sólo para recordar al padre cálido que cualquiera desearía tener. Me encontré con que tienen un ejemplar en castellano (pero definitivamente vale la pena la caminata bajo el sol hasta la Biblioteca Benjamin Franklin -a la cual hace mucho no voy- pues allí tienían una edición en inglés).

Boo Radley, salga, no le haremos ningún daño, le invitaremos un helado de fresa

8.16.2009

Dill estaba disparado otra vez. Por su cabeza soñadora flotaban cosas hermosas. Podía leer dos libros mientras yo leía uno, pero prefería la magia de sus propias invenciones. Sabía sumar y restar más rápido que el rayo, pero prefería su mundo entre dos luces, un mundo en el que los niños dormían, esperando que fueran a buscarlos como lirios matutinos. Hablando, hablando se dormía a sí mismo, y me arrastraba a mí con él, pero en la quietud de su isla de niebla se levantó la imagen confusa de una casa gris con unas puertas pardas, tristes.
-¿Dill?
-¿Mmmmm?
-¿Por qué no se ha fugado nunca Boo Radley? ¿Te lo figuras?
Dill exhaló un largo suspiro y se volvió de espaldas a mí.
-Quizá no tenga adonde huir…

Matar un ruiseñor, de Harper Lee

¿Recuerdas los balazos dominicales luego de misa?, o... mi foto protesta

8.14.2009


Como fuera de este mundo

8.02.2009

Casi no lo oía. Pensé en ir a dormir. Pero a él se le ocurrió que nos arrinconáramos un rato a la entrada de cualquier zaguán, donde estuviéramos solos y como fuera de este mundo:

-Me haré a la idea de que te soñé -dijo-. Porque la verdad es que te conozco de vista desde hace mucho tiempo, pero me gustas más cuando te sueño. Entonces hago de ti lo que quiero. No como ahora que, como tú ves, no hemos podido hacer nada.


Un pedazo de noche
Juan Rulfo

Mi nube torpe

7.28.2009


Blog vs. Letra Impresa

7.14.2009


El google me ha llevado por sitios insospechados, me ha dado sorpresas y también me ha desviado de mis propósitos iniciales. Hace algunas unas semanas, mientras buscaba una receta de pastel de zanahoria, encontré una vieja nota. Leí en un blog sobre una polémica respecto a un premio literario local otorgado hace varios meses. Ni siquiera tomé nota de las fechas exactas, pues llamaron mi atención los argumentos de una y otra parte, cascados y frágiles todos. El motivo de la discusión bizantina era la publicación previa en un blog de algunos de los poemas premiados, pues según la reglas del concurso los textos deberían ser inéditos.

El veredicto oficial fue que un blog no es una publicación, así que el resultado del premio sería el mismo. Según lo que yo leí, poco se habló del anonimato de la autoría, cosa sorprendente porque es otra regla básica que el premio debe otorgarse a la calidad de los textos y de ninguna manera la decisión debería estar influenciada por el conocimiento de la identidad del autor. Desconozco la obra en cuestión, así que no puedo agregar nada más, lo que llamó mi atención fue ese debate blog vs. letra impresa. ¿Será necesario reconsiderar las reglas de esos concursos?

Noté cierto desdén respecto al blog, cualquiera puede hacerse uno, está tan a la mano, ¿quién lo valida?, ¿quién hace de editor y censor de contenido?, es gratuito y si bien todo eso es cierto, algunos se convierten en referencia.

Al parecer, la ciencia avanza pero nosotros no, o al menos no a la misma velocidad. La tecnología modifica nuestros hábitos antes de que lo notemos, nuestra forma de relacionarnos con los demás. La “información” nos abruma, mientras que las herramientas que nos ayudan a crear y mostrar un yo-personaje, a usar redes sociales, así como construir nuestro propio conocimiento y compartirlo, están disponibles para muchísimas personas. Esto parece un vocerío indescifrable, pero aún así hay claridad en blogs imprescindibles y lectores ávidos quienes se involucran al grado de escribir comentarios.


P.D. Desde hoy usaré mi máquina Remington para escribir canciones protesta con estribillos pegajosos y panfletos revolucionarios, haré tres copias simultáneas con pasantes azules. Si te preguntabas por el porqué de la foto, ya lo sabes.

Humano demasiado humano, o… A veces hasta mi computadora no quiere encender, o … Wild thing, I think I love you

7.01.2009

Hay alguien -no divulgaré la identidad de esa persona porque ni yo misma sé quién es- que me sorprende por su sentido común, y lo sigue con constancia fuera de lo común (!). Confieso haber envidiado sus pensamientos claros y sus acciones prácticas, donde nada sobra y nada falta. Por el contrario, muchas veces me he sorprendido de mis pensamientos claros y de mis actos confusos, de mi instinto preciso y la torpeza de mis movimientos; a veces todo me sobra y todo me falta. Ese alguien hablaba de una tercer persona, a quien consideraba una total irresponsable e irracional, por quien siento simpatía, no sabía qué cosa decir en su favor, de modo que guardé silencio.

Entonces recordé una novela que leí hace tiempo, Dúo de Colette, la cual no me gustó precisamente porque los actos de la protagonista me parecían absurdos, poco verosímiles, o simplemente poco sorprendentes. Tiempo atrás, ella le había sido infiel a su marido. ¿Cómo es que guardaba la prueba de la infidelidad: una carta del amante? Una carta vulgar, según decía, a menos que sea agradable algo de picardía en ciertos momentos. Es una estupidez guardar una prueba del delito -recuerdo que pensé- acariciarla de tanto en tanto, o ¿hay un deseo oculto de ser descubierto?

Tanto detalle en la descripción de escenarios y demás, me cansó. Es la literatura de otro tiempo, de antes del cine. Novela psicológica de antes del cine. El amor se había acabado ante la infidelidad femenina, ¿o había acabado antes? Y el final, me hubiera gustado uno más aventurado, pues un suicidio sugerido del marido herido en su orgullo, al borde de la ruina económica, y para colmo de males, la mujer le es infiel -¡pobrecillo!- y como todo un héroe decidió cometer suicidio para protegerla a ella (!). ¿Qué final le hubiera dado yo?, no lo sé con exactitud, pero sería otro.

Luego, tuve que reconsiderarlo. Esa novela me hizo pensar en las contradicciones que suponen los actos humanos, y que realmente hubiera estado aburrida, o incluso no hubiera existido si la protagonista hubiera seguido su sentido común.

¿Qué sería de la vida, de la Literatura sin las grandes pasiones, tonterías, actos insensatos, imprudencias?

Estrella, eres tan necia

6.21.2009

El hombre

It´s a strange courage
you give me ancient star:

Shine alone in the sunrise
toward wich you lend no part!

William Carlos Williams

A la vida en celofán no se le paran ni las moscas (próximamente)

6.07.2009

Me he fastidiado. No lo tolero más. Me niego a leer libros cuyos temas y personajes sean putas, puteros, maricones y similares. Estoy de acuerdo, los escritores abordan temas que conocen profundamente, sin embargo, también son capaces de mentir con maestría, de modo que podrían inventarse personajes y tramas poco comunes.

He decidido que no tengo que esperarla, escribiré una novela, la cual se titulará A la vida en celofán no se le paran ni las moscas, obra indi gesta a la vida rosa, muy pornto disponible aquí mismo, lista para descargar en formato PDF. También colgaré en algún lugar de por aquí el audio de la emotiva lectura que ofreceré en un benemérito recinto cultural local.

Dentro de mi apretada agenda laboral, he reservado una parte de la hora de la comida y he suprimido por completo la hora del té, con el fin de dedicarme a escribir. Según mis cálculos la terminaré hasta el próximo invierno.

Ricky Luis, eres grande!, o... México, pueblo sufrido y globero

5.06.2009

Dedico esta canción, con todo mi cariño, a quienes no les pagaron estos días de receso obligado, a quienes trabajaron expuestos porque de no ser así les pagarían sólo la mitad del sueldo, a todo mi México, pueblo sufrido y globero (snif, snif).

¡No se puede ser tan bello y encima sonreír!

4.22.2009

Desde hace algunas semanas no paro de escuchar Liberty belle and the black diamond express de los Go-betweens. Todo empezó una de estas noches primaverales, con el romance en el aire, fui a cenar a un lugar llamado Romeo´s Pizza. El calorcillo del ambiente me pone de buen humor y la brillante luna me quitó el miedo al futuro, no me preocupaba, al menos esa noche, no tener un empleo estable, ni seguridad social. Entre bienaventurados pensamientos, apareció el mesero, quien me confirmaba lo estupendo de la noche. ¿Y esto de qué va, tiene todo esto algo que ver con los Go-betweens?, pues sí y mucho porque la primera vez que vi el video de Head full of steam quedé enamorada de la figura de Robert Forster, hasta llegué a pensar que sólo él podía lucir tal atuendo y encima sonreír y seducir, hasta esa noche, el mesero tenía una de esas pocas figuras agraciadas en el mundo mundial.





Mientras iba y venía con charola en mano, yo escuchaba Head full of steam. Me fascina Robert Forster en este video (aunque a muchos les parezca un mal video), desde ese movimiento de cadera (00:20) y cuando alza primero el brazo izquierdo y luego ambos como recitando algo (2:32), esa parte me trae recuerdos de mis primeras lecturas de Romeo y Julieta. Solía imaginar a Romeo hablando a Julieta con inspiración y alzando de esa manera los brazos, ese movimiento me hace pensar en el amor juvenil, no sé la razón, pero es así, esto me lleva de vuelta a la pizzería Romeo´s. He regresado al lugar de los hechos pero ya no he visto el cuerpo del delito, pffff!

Zapatos nuevos.

4.14.2009



Fue algo parecido a esos sueños premonitorios, una intuición. Desde la primera vez que las vi lo supe, debían ser para mí, ¿cómo?, no lo sabía porque dinero en el bolsillo no tenía. Las pedí de cumpleaños, de regalo de navidad, de reyes, y nada, estaban demasiado caras. El fin de temporada llegó y con ella las ofertas, y cual bruja benévola me las concedió al 70 % de descuento. Puedes gozar de estos beneficios sólo si el tamaño de tus pies está fuera del promedio, es decir, o pequeños, o grandes. Lo primero es el privilegio de chicas menudas, como yo, y lo segundo para las mujeres altas, o para los chicos que a veces le gusta vestirse de chicas. Desde que las tengo no me pierdo, danzo ante cualquier atrevimiento y mi cabello es tan brillante como mis ideas. Las zapatillas rojas están hechas para llamar la atención tanto si combinan con el resto de los colores de la ropa, como si no, porque para eso son rojas, muy rojas, para llamar la atención sobre sí mismas. Estoy convencida, unas zapatillas rojas como las mías son capaces de inspirar confianza y audacia a cualquiera, y brindar fortaleza para caminar largas distancias y entereza para no dormir en los campos de amapolas. Son tan lindas que despiertan la envidia hasta de la mismísima Caperuza Roja, y además son un clásico incorruptible ante la caprichosa moda.

De nada valía argumentar sobre la naturalidad de mis rizos.

3.30.2009

Ayer asistí a la sesión plenaria de Entre nosotras nos cobijamos, asociación de mujeres por las mujeres, A.C. El proceso de aceptación no fue sencillo. Lo primero fue responder a una forma de ingreso: ¿Que si tenía novio, que cuánto pesaba, que si mis medidas, (hasta allí podía aceptarlo, seguro querían información para darle formalidad a los chismes) mi ingreso mensual, si tenía coche, casa propia, cuenta bancaria, tarjetas de crédito, en fin que era una clara penetración a mi vida íntima. Lo resistí con tal de adherirme a aquella sociedad. Pagué por la foto, copias de esto y aquello, pagué la membresía, pagué un seguro de posibles eventualidades que impidiesen mi asistencia, pagué una cuota de recuperación por los bocadillos y el café, cuota de mantenimiento, gastos previstos, gastos no previstos, gastos funerarios, gastos de la presidenta que permitan su sano juicio y valoración, cobro por el uso de sanitarios y estacionamiento -no importa que te hayan robado el coche- uso de piso, asiento, clima artificial y ventilación. Pagué todo aunque no aceptaban tarjeta de crédito, ni cheques. Lo hice con tal de tener amigas. Aunque no sé el porqué pero empiezo a dudar de ellas. Me han pedido cambiar mi apariencia por la de mi maestra de quinto grado: se hacía la base, sus rizos eran tan artificiales como su color de cabello, ¿de qué color?, no sabría decirlo, se lo teñía una vez al año para que no le hiciera daño, no recuerdo un color preciso, de modo que yo argumentaba la naturalidad de mis rizos, ante su intransigencia salí corriendo descalza. No me apetece volver.

Cuando sólo hay dos opciones: leer y escribir

3.08.2009


Es tan grande el espacio y a La Estrella le dieron ganas de conversar. Pero es tan grande el espacio, la voz de La Estrella se tardaba muchísimos años luz y otros tantos sin luz en llegar hasta algún otro astro, y la respuesta de ellos tardaba muchísimos años luz y otros tantos sin luz.




La Estrella escribió todo cuanto deseaba decir, desde entonces lo hace a diario. Para ello usa la tinta color estrella fugaz porque es la que más brilla y puede ser vista desde muy lejanos lugares.
Los astros todos pueden leer sus mensajes. Si tienes ganas de leer y no tienes libros, o si los tienes y ya te aburrieron, o simplemente no te apetece leerlos, mira entonces el cielo por las noches, podrás leer El diario espacial de La Estrella Escritora, el más leído por toda la comunidad astral y que pocos habitantes de tu planeta leen.


Si no te anuncias, no sales el fin de semana

2.24.2009


Hombres peinándose en su coche
Hombres mirándose el pelo en el retrovisor
Hombres con grandes peines negros en el bolsillo de atrás
Hombres preocupados por cómo les ven las Mujeres
Hombres que se convierten en anuncios de Hombre

Mujeres calzadas con botas que las obligan a cojear
Mujeres cuidando de que sus ojos no se crucen con los ojos de los Hombres
Mujeres preocupadas por cómo les ven los Hombres
Mujeres que se convierten en anuncios de Mujeres



Crónicas de motel
Sam Shepard

Hoyo negro # 2

2.08.2009

Aquel lugar donde no hay estrellas,
ese lugar oscurísimo a la izquierda de la luna,
lejos de la estrella más brillante,
es donde vive el hoyo negro.
Allá es donde van a dar las mascotas maltratadas,
las que fueron envenenadas,
las que nadie cuidó,
las que murieron de hambre,
las que fueron atropelladas,
las que tiraron en el bote de basura...

para todas ellas hago una estrella
con las flores rojas del jardín,
lo que no sé es cómo enviarla.

No me llevo ni con las frutas

2.07.2009


Autorretrato con mandarina.

No me gusta hacerme fotos pero no puedo negarme a Don disparador automático, sólo a él se lo permito.

Buscando el Tiffany´s más cercano

2.04.2009


-No -dijo lentamente-. No, la morriña te viene porque has engordado o porque llueve muchos días seguidos. Te quedas triste pero nada más. Pero la malea es horrible. Te entra miedo y te pones a sudar horrores, pero no sabes de qué tienes miedo. Sólo que va a pasar alguna cosa mala, pero no sabes cuál. ¿Has tenido esa sensación?
- Muy a menudo. Hay quienes la llaman
angst.
- De acuerdo.
Angst. Pero ¿cómo le pones remedio?
- No sé, a veces ayuda una copa.
-Ya lo he probado. También he probado con aspirinas. Rusty opina que debería fumar marihuana, y lo hice, una temporada, pero sólo me entra la risa tonta. He comprobado que lo que mejor me sienta es tomar un taxi e ir a Tiffany´s. Me calma de golpe, ese silencio, esa atmósfera tan arrogante; en un sitio así no podría ocurrirte nada malo, sería imposible, en medio de todos esos hombres con los trajes tan elegantes, y ese encantador aroma a plata y a billetero de cocodrilo. Si encontrase un lugar de la vida real en donde me sintiera como me siento en Tiffany´s, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato.


Desayuno en Tiffany´s
Truman Capote
(Las negritas son mías y nada más que mías)

Hoyo negro # 1

2.01.2009

Aquel lugar donde no hay estrellas,
ese lugar oscuro a la izquierda de la luna,
lejos de la estrella más brillante,
es donde vive el hoyo negro,
a donde van todo los objetos perdidos,
allá puedes ir a buscar la canción,
aquella que desde ayer no encuentras.

Construye tus santos con migajón de pan bimbo y verás que no funcionan

1.26.2009

Tenía una amiga que no pudo evitar atender los consejos de la abuela. Busca un buen marido, le decía todas los días, sin importar que fuera fin de semana o festivo. Lo buscó, lo encontró, se casó, y yo fui madrina de cintas. Todo iba muy bien, hasta que notó la falta de algo, se había olvidado del buen y lo que encontró fue un lobo que se había vestido con piel de abeja, digo de oveja. Era tan malo, pero tan malo que parecía un ogro. No le gustaba el fútbol, ni practicaba un buen deporte, aunque es muy bueno para la salud física y mental, entonces sus frustraciones se las curaba en estallamientos intersubjetivos violentos, o-sea-sé, la golpeaba. Desesperada rogaba a Santo Lenin, Santo Stalin, Santo Fidel, Santo Ché Guevara, Santo Marx..., por que hubiera ideologías duras y revoluciones donde lo hombres se dieran de golpes y así mi amiga no los tuviera que soportar de tiempo completo en casa, porque estaba desempleado el hombre. La verdad ni sabíamos si existían esos santos pero como el hombre, y nosotras nos dijimos, la mujer también, ambos tienen el poder de crear a sus dioses, pues nos reunimos una tarde a hacer manualidades, hicimos santitos con migajón de pan bimbo y recortes de libros de historia y de revistas Fama. Pero creo que a las pobrecillas de nosotras de ninguna manera no es dado hacer ni dioses y menos santitos. Finalmente, luego de escuchar una canción que resultó liberadora y mejor que cualquier rosario (escúchese la cajita de música, Ya verá, beat him up, no sé la razón pero ha desaparecido la letra con tilde) se fue de casa corriendo descalza y nadie la alcanzó, ni la atrapó. Ahora vive feliz en Acapulco y viaja en lancha GRATIS!

ATENCION!

1.19.2009

Pronto saldrá a la venta mi disco Pekeña Bandolera y Los Poco Hombres cantan por primera vez juntos, una colección de canciones sobre el desengaño, de muy corta duración, producido por Packita Pack.

Podrías añadirme a tu álbum familiar

1.16.2009

Estoy tratando de hacer mi árbol genealógico. No es que esté en una crisis de personalidad, para nada. Es que quiero saber de dónde vengo para saber a dónde voy. Estoy buscando en las hemerotecas, en la sección policíaca, entre los más buscados, en el programa de televisión chicos malos, en los telediarios, entre los ladrones de las calles, he ido a las cárceles... en busca de mi origen. Estoy segura que pertenezco a los amantes de lo ajeno. Si no tengo éxito, espero que alguien pueda añadirme a su álbum familiar, puedo comportarme bien si me lo propongo.

Una de las muchas cosas que todavía no puedo resolver, o... misterios sin resolver

1.14.2009

Lunas, soles y nubes pasan.

Lunas, nubes, soles pasan.

Plutón no es planeta, fue mentira lo que aprendí en la escuela.

Ya no me gustan las paletas, ni los chicles y todavía no puedo resolver mis problemas.

Ese cubito merece toda una temporada en Misterios sin resolver.

Amistad estelar

1.10.2009


Jugando en las flores
una estrella enana y otra helada
cantan, se regalan paletas
como haces tú por las mañanas.

Jugando en la playa
una estrella enana y otra helada
silban, se regalan cometas
como haces tú por las tardes.

Recostadas en la luna
una estrella enana y otra helada
callan, se regalan promesas
como haces tú al despedirte


Para ti...

Pekeña Bandolera is in the house, o... nueva temporada disponible en DVD

1.04.2009


Pues como no nací para amar y nadie nació para mí, fui a curarme la penita a las maravillosas Islas Caimán, donde casi pierdo una pierna y algo más, gracias a mi gran poder de reflejos y elasticidad estoy completita. Fui a revisar personalmente en persona mis cuentas bancarias porque en estos tiempos no se puede una fiar de nadie, ni de la interné, hay muchos espías por allí. También aproveché para lucir mi cuerpo, no paso horas y horas en el gimnasio para estar escondida en casa. Fue un viaje revitalizante. Llegué casi a rastras y ahora regreso con la cabeza en alto y lista para la nueva temporada que lanzaré también en dvd, los fondos recaudados por su venta los destinaré a comprar azúcar y leche descremada porque no está nada bien escapar de la oficina para asaltar el oxxo más de una vez al día. Con solo verme los dependientes sobres en mano, me esperan en la puerta, los ofrecen así sin más y eso le quita excitación y sabor al café mismo, ¡qué hermosos tiempos aquellos cuando miraba en torno y los metía bajo la manga del suéter! Gracias a estos días de reflexión he decidido que eso de robar no está nada bien, ya lo dice el antiguo testamento y yo atiendo y respeto a todas las antigüedades porque no quiero ser como esa gente que abunda hoy en día sin conciencia histórica, ni álbum familiar. La Pekeña Bandolera sí lee libros de historia y respeta a sus antepasados. El viaje estuvo muy bueno, había muchos chicos lindos y chavas buena onda, quienes me convidaron de su loko mundo juvenil. Los jóvenes caimanes sí que se divierten, no sé si tanto como los de acá porque de éstos últimos desconozco sus costumbres y me caen mal, pero los caimanenses sí que se divierten, todos reían y reían y yo no le encontraba la gracia a nada, pero con eso de que la risa, como otras cosas nefastas, es contagiosa, yo reí también. Muy bonito todo. Agradecí a la vida por haberme permitido conocer esas islas exóticas, donde creí encontrar amazonas, gigantes, pigmeos, pájaros parlantes, pero nada, todo era igual que otros lugares que he visitado y de exotismo nada, es la globalización y este consumismo y la televisión y… no sé qué más pero alguien debe tener la culpa.

que la música te acompañe!, o... un buen deseo para el 2009

1.02.2009


Cometa sucia

12.07.2008

No hay nadie más que se estremezca cuando leo, en voz queda, mis versos preferidos de Rimbaud. Eres el último. Luego de ti, lo demás serán críticos, especialistas en historias literarias. Morirás joven (no hay cosa más espantosa que ver a alguien como tú envejecer). Si no has muerto a los 25 años yo misma te mataré con un arma muy blanca. Nadie te escucha pero no es porque seas fantasma. Tu imagen es pésima, tras de ti una estela de cometa sucia. Eres un huérfano, tal como ella. Estás perdido y yo también he perdido el libro, ya no habrá más lecturas. No hay tiempo para la poesía, no me vengas con eso ahora, sólo quiero dormir.

No hay motivo

11.21.2008


Un libro, en su portada una tipografía caprichosa, donde el reto consistía en diseñar letras sin usar diagonales. Me sedujo y lo compré, porque tenía dinero y ganas de pagar. Lo habría podido robar por capricho, tal como las letras de la cubierta.


Porque hay tipografías que no sirven ni para escribir su nombre. Sin diagonales ¿cómo resolver la Z?, ¿la V?, ¿la Y?, ¿la V?, ¿la X?... el resultado es de esperarse, letras caprichosas. Tipografías sin razón, hay países (Polonia)… hay personas… hay libros…


a veces la d y la p tienen una tendencia a parecerse al 6 y al 9
depende de lo que uno pueda imaginarse con la p y la d
hay otras posiciones
( hice una ilustración dedicada a mis queridos lectores)
la N se cansa y acuesta y queda hecha una Z : zínteziz del zueño
las letras a veces se daban vueltas y ya son otra cosa, fallutas,
fallutas uno puede decir con ellas tanto una cosa como la otra
como gallinas, como pescados
ni qué hablar si se trata de una egipcia
indiferentes: la d y la b no se dan ni la hora, cada cual mira para su lado
también hay situaciones francamente homosexuales como la LL.
Las letras andan unas tras otras, se persiguen y forman la maravilla de la
palabra : acto sexual de la comunicación, alegres las letras



Tipografía, poemas y polacos

Gustavo Wojciechowsky (maca)


maca, me encantas por tu pasión de dibujar con letras.

ala quebrada, o... así no podrás volar

11.15.2008

Don Osama, digo, O-BA-MA

11.06.2008

La imagen, hay quienes la tienen muy maltrecha, ni qué decir de Don Bush, no puede quitarse lo bandolero del rostro. Sin dudarlo, los Estados Unidos necesitan un presidente carismático, alguien que rescate el american dream, ¿sera ese salvador Don Osama, digo, O-ba-ma?


A propósito de esto de la imagen venerada u odiada recordaba que alguna vez cuando yo era pequeña, estaba en preescolar en un DIF, mi abuela paterna acostumbraba recogerme y de paso compraba leche y queso que vendían al lado. Alguna vez al llegar a casa traté de leer las letras del empaque del queso sobre la mesa. No entendí nada, le pregunté a mi abuela qué decía aquello y ella dijo que estaba escrito en inglés ¿Por qué?, le pregunté. Es por el presidente Kennedy, él siempre quiso ayudar a los pobres latinoamericanos, él ordenó que enviaran leche y queso barato a México.

Tomada de aquí

No sé la razón pero sus palabras las traía en la cabeza, al paso de algunos años descubrí que el presidente Kennedy había muerto hacía muchísimos años (¡!). Entonces comprendí que mi abuela, como otras personas de su generación, tenía una especial admiración por tal presidente. Mi abuela paterna relacionaba varios sucesos, sin relación aparente, con el carismático presidente. Por ejemplo, cuando asesinaron al candidato a la presidencia mexicana Luis Donaldo Colosio, mi abuela paterna dijo: así es con los buenos políticos, los que quieren ayudar a la gente, los matan, así fue con Kennedy. En eso, como en muchas otras cosas, estaba en lo cierto, los más holgazanes son los que conservan su trabajo de funcionarios gubernamentales.


Su admiración por Kennedy, de quien ella decía que además de excelente, justo, honrado era guapísimo, sólo se compara con la admiración que mi abuela materna, a quien le gustaba mucho viajar, mostraba por Tony Curtis. Ella vio al actor personalmente en persona mientras él conducía su coche en Berverly Hills 90210 y ella buscaba trabajo.



Ese Clinton no es ni tantito tan guapo como Kennedy, podría haber dicho mi abuela paterna desde su tumba. Pero muchas mujeres mexicanas no opinaban lo mismo. Luego del escándalo Mónica-Bill, alguien por aquí hizo un gran negocio con el lanzamiento de una línea de lencería marca Lewinski, muy vendida y de éxito efímero. La marca explotaba sentimientos profundos femeninos. Muchas mujeres mexicanas querían ser atrevidas, como la otra, la encendida practicante, otra Mónica, otra Marilyn, da igual. Por cierto, en lugar de puntitos sobre los palitos de las íes, había corazoncitos en la tipografía curvilínea de la marca en cuestión.

Con su moreno presidente Osama, digo, OBAMA, ¿por qué será que me equivoco?, con sus lágrimas por la muerte de su abuela, el representante de un país democrático, inclusivo, donde las minorías llegan al poder, donde se respeta y valora a los otros, ¿mejorará la imagen del gobierno de E.U.?, más aún, ¿seguirá tan agresiva su política exterior?

(Ante las lágrimas de Osama, digo, Obama por su abuelita, no pude evitar recordar a mis abues. Y ya lo sé, cometí una grave omisión, si esto iba de abuelitas, debí incluir a Sara García, la abuelita de México.)

México, pueblo sufrido y globero (otra vez)

11.05.2008

Anochecer. Unas niñas estaban por entrar a clase de danza clásica. Mientras, yo subía las escaleras del edificio, tres niñas me abordan. ¿Eres la maestra? No, les digo. Sí, sí, eres la maestra, insistían. Sí, soy la maestra pero de karate. No es cierto, no estás vestida como una maestra de karate. Sí lo soy, soy la maestra de karate con acentuación en espionaje por eso no debo parecerlo. Con esta respuesta dejaron de importunar.

Se escucharon disparos. Enfrente asaltaban una casa de empeño. Sus propietarios no parecen usureros judíos de drama shakesperiano, sino vaqueros de un western gringo pero sin pistolas, por lo cual no respondieron a la agresión. Las niñas pequeñas se asustaron, supongo que no desearon bailar. Llegaron los polis. Persecusión. Unas cuantas calles había una cinta amarilla no pasar, había casquillos de balas y una mancha de sangre fresca, ¿de ladrón?, ¿de policía?, ¿de perro?

Mientras, en la capital del país una avioneta que no era avioneta sino jet, según precisaban en la tele, pero seguían usando ambos términos indistintamente, se estrellaba y explotaba cerca del Paseo de la Reforma. En la aeronave viajaban altos mandos gubernamentales, entre ellos el secretario de gobernación Camilo Mouriño.

Venían de San Luis Potosí, donde el funcionario presidió la firma del Acuerdo Estatal por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, en compañía del gobernador de ese estado, Marcelo de los Santos. Mouriño parte importante de este gobierno impulsor de la reforma energética, acusado, por algunos, de tráfico de influencias, respetado político, promesa, según algunos otros, ha muerto. Un panista menos....

Ante eso, fuentes confiables aseguran que han clonado al general Lázaro Cárdenas a partir de sus restos óseos. Dentro de algunos años declarará al petróleo como bien nacional, otra vez. Para su sorpresa no habrá petróleo. Entonces vagará sin saber qué hacer con su vida, dirá cosas extrañas como reforma agraria, tierras para los campesinos, el petróleo para los mexicanos, blablabla, nadie le entenderá.

¿Accidente?, ¿atentado?...

¿Cuántos crímenes, enfrentamientos y accidentes sucederían a la misma hora, o bien, un par de horas después de la firma de ese acuerdo estatal por la seguridad?

IMPORTANTE: Don Crispín dixit

10.28.2008

El problema con la literatura, como con la vida, dice Don Crispín, es que al final uno siempre termina volviéndose un cabrón.

Los detectives salvajes
Roberto Bolaño

No pretendo entender nada

10.14.2008

No entendía aquella lluvia en agosto. Luego dejé de pretender entenderla. Sólo quería mojarme, no importaba si la ropa se arruinaba, si el maquillaje se corría. Salí a contar las ligeras gotas de agua, eso es. No pretendo entender nada, tampoco por qué estabas allí, en esa calle. Sonriente dijiste, luces bien, creí que no tendrías trabajo, que… ¿qué? Nada. Alguien asesinó a otro alguien mientras tú y yo hablábamos. Lo leí en el periódico, la mañana siguiente.

Quiero una muerte tonta de esas que nadie se explica, o... sinécdoque moribunda

10.13.2008

Morir como se ha vivido, hace mucho que descubrí esta frase, me acuerdo de ella de cuando en cuando. Me mueve a pensar en muchas cosas. Me ha provocado risa, me hace detenerme en ella, me parece profunda, a veces ingenua, y todo porque aspira a la justicia, o simplemente a un orden. Los malos morirán de mala manera, los buenos de buena manera y los más o menos nunca morirán, serán vampiros, zombis o algo feo y a medio morir, como… vendedores de tarjetas de crédito. Ha tenido la muerte de los justos (o de los aburridos), murió dormido, sin dolor, sin pesar, ¿y cómo es que mueren los injustos? ¿Y qué hay de los infectados por un virus lanzado por una transnacional farmacéutica, de las víctimas de los alienígenas, de las mascotas envenenadas, los que han muerto en algún accidente, en la explosión de un volcán, en una inundación, en un terremoto, las muertes ridículas o inexplicables, los asesinados?. Rosario Castellanos murió electrocutada al enchufar una lámpara en la Embajada de México en Israel, no pude evitar, al enterarme de esto por vez primera, soltar una risilla ante lo ridículo de la escena. La gran intelectual, la feminista mexicana, muerta de esa manera, ¿acaso su vida fue ridícula?, no lo creo, sólo fue una más de las ironías y sin sentidos que forman la vida. Alguna vez no podía evitar leer sus textos sin que esa imagen de su muerte me provocara risa algunas veces, estupor otras. Muertos muertes. Hace ya varios días, asesinaron a Cocó Cielo/Silvania, y me pasa lo que otras veces me ha pasado respecto a otros personajes, no he podido evitar ver sus fotos, o escuchar su música y pensar en su muerte. Pero, ¿quién iba a saberlo durante aquella sesión fotográfica? Es algo así como cuando sabes de antemano el final de la película, o del libro, lo cual no significa que te agrade menos, porque en algunos libros como en Nunca me abandones, por ejemplo, el final está allí desde el principio, pero solo cuando llegas al final lo sabes y lo bueno, lo realmente bueno, es la tensión de la historia, su acontecer. No había querido escribir aquí sobre este asunto de Cocó porque no soy fan, de hecho lo conocí a él, al dúo, por casualidad casi. Alguna de esas veces que mandé pedir discos, hice lo que otra veces, pedí unos más al azar, entre los cuales estaba uno de Silvania. Cuando lo escuché me gustó mucho pero como soy muy dispersa, luego lo olvidé, pasé a otra cosa, luego volví y lo volví a olvidar. En las notas de periódicos que leí sobre el asunto sólo agregaban brutalidad a la brutalidad. Se olvidaban de la vida, el asesinato lo nublaba todo, o al menos eso pretendían, y del artista poco se hablaba. Eso es lo que yo llamo sinécdoque moribunda, la muerte por el todo. Entonces me resultaba más digno de pena quien hubiera escrito esas notas que el mismo sujeto de la noticia. El talento se me antoja una buena historia, pero ¿es que acaso no se tratará de valentía, para vivir, para crear y no de otra cosa? De eso es muestra Cocó, de vida, de valentía. Fue mejor buscar en blogs y flogs y páginas personales que respondían ante la basura. Anécdotas: de aquella vez que le entregué un demo, de cuando toqué con él, o de cuando descubrí su música por vez primera, en fin… que me dieron ganas de buscar música de aquel inspirador de tan bellas, o simplemente, justas palabras. Muertos, muerte… pues yo quiero morir en plena fiesta, quiero convertirme en calaverita de azúcar en un 2 de noviembre.

La familia pequeña vive mejor, o... ¡DEJEN dormir a ese perro!

10.09.2008

Hay quienes no hicieron caso de la propaganda gubernamental de los ochentas -la familia pequeña vive mejor- se metía en tu cerebro aunque estuvieras en preescolar, o bien, creo que a esa generación estaba dirigida. Mira, es una mierda no tener cuarto propio, el matrimonio de tus padres, y todo porque el dinero escasea y lo único que saben hacer es más hijos, decías. Querías otra cosa, no sabías qué cosa, pero eso no. El sindicato y los regalos navideños, plásticos coloridos que terminaban en un rincón del patio, despreciados hasta por los cucarachos. Ahora los sindicatos son una broma ante la que nadie ríe. Sobrevive una mujer de peinado ridículo, rubia de rostro desfigurado por las cirugías estéticas. Cada vez que te encuentras con la fotografía de la lideresa en el periódico dices: me mandaré hacer una cirugía plástica facial, debe notarse que he tenido dinero para pagarla, mi boca deberá quedar rasgada, y el detalle en los ojos se notaría sólo cuando riera, porque un párpado se cerraría y el otro no, y sueltas tu risilla. Estamos en otro milenio, hemos perdido los trabajos con prestaciones, nadie se hace viejo en un empleo sino que vamos de un lugar a otro como en tantas otras cosas. Por este lugar no pasaron los ochentas. Una mujer no sé si triste, enojada o alegre, de pechos que saludan sin temor, cuelga la ropa húmeda, limpia. El viento sucio le quitará esos pequeños detalles. Camisetas pequeñas, medianas y grandes de los colores todos, no cabe duda que el matrimonio es remedio contra la soledad nocturna con sus pequeños, medianos y grandes inconvenientes. El perrillo es el juguete más preciado de esos niños. Se ha cansado. Los niños saltan a su alrededor pero él duerme, o finge para que lo dejen solo. La estrella solitaria se retira. Esperemos que los niños callen de una buena vez y dejen dormir a ese perro. Tu voz suena gélida, calla o tendré que ir por una manta.

...idad

10.01.2008


Los días pasados de lluvia provocativos me restregaron en la cara la verdad. Me negaba a aceptarlo, el verano ha terminado y el primer amor también. Mientras mi jefa (de mi trabajo, no me refiero a mi mamá) habla de seriedad, productividad, efectividad, responsabilidad, profesionalidad, atractividad de personalidad, ahorratividad, emprendedoratividad, corporatividad, …idad,…idad, …idad …idad… Pretendo que la escucho, la veo sin parpadear, pero en mi cabeza suena una canción de lluvia, es mi radio interno tiptiptíti tiriríti triptrípi. Me cansa ese esfuerzo mental. Al llegar a casa me automedico una buena dosis de pop sueco, de Labrador y otras músicas independientes -¡uf!- si se pudiera inyectar. Es mejor que vitaminarse. Pero ¡¿qué les pasa en Suecia?!, hacen música luminosa así como si tal cosa. Esas canciones frescas con sonidos infantiles, como Stars in coma, son lo que necesito. Crece pero mantente joven siempre, sé triunfador y disciplinado pero flexible, sé serio pero conserva frescor, que si crece de una buena vez, organiza tus gastos. Yo solo quiero ser yo misma no quiero lavar mi coche no quiero hacer lo que hace la gente solo quiero ser honesta, sueno a new order, ya lo sé, nunca puedo ser original. Esa música infantil, no quiero crecer y no quiero sonar a nivel avanzado, muy a lo Peter Pan, ¿no será una reacción intuitiva a esas contradicciones y exigencias en las que vivimos?, ¿quién lo sabrá?, no yo.

Te dije que nunca me abandonaras pero lo hiciste

9.29.2008


Había estado hablándole a Madame, pero sentía a Tommy moviéndose a mi lado, y era conciente de la textura de su ropa, de todo lo que tenía que ver con su persona. Y Madame dijo:


-Es muy, muy interesante. Pero ni entonces podía ni hoy puedo leer la mente de nadie. Lloraba por una razón totalmente diferente. Cuando te vi bailando aquella tarde, vi también algo más. Vi un mundo nuevo que se avecinaba velozmente. Más científico, más eficiente. Sí. Con más curas para las antiguas enfermedades. Muy bien. Pero más duro. Más cruel. Y veía a una niña, con los ojos muy cerrados, que apretaba contra su pecho el viejo mundo amable, el suyo, un mundo que ella, en el fondo de su corazón, sabía que no podía durar, y lo estrechaba con fuerza y le rogaba que nunca, nunca le abandonara. Eso es lo que yo vi. No te vi realmente a ti, ni lo que estabas haciendo. Pero te vi y se me rompió el corazón. Y jamás lo he olvidado.




Nunca me abandones

Kazuo Ishiguro

Mientes, mientes con todos tus dientes

9.17.2008

Pensar en el arrepentimiento leer sobre el arrepentimiento, no tiene qué ver conmigo, si yo tengo el corazón orgulloso nunca me equivoco y no tengo nada de qué arrepentirme, (pero mírate estos dos últimos años han sido un sueño, lo peor es que ni malo ni bueno sino regular nada para recordarse). El fin de semana no apeteces salir, mucho menos ir a aquella fiesta que te invitaron, sólo deseas ir al restaurante japonés que tanto te gusta. Permaneces en casa. Entonces lees un libro sobre el arrepentimiento -pfff!- pudo haber sido peor, que el libro fuera malo, por ejemplo, que no te gustara, en fin, no sé. Sostiene Pereira. Una declaración, imagínate escribir este bló como una declaración, te dicen culpable, te miran a lo ojos y aunque no lo creías empiezas a dudar y no terminas de dudar, soy culpable y empiezas una perorata justificándote, recordando pequeños detalles, las grandes anécdotas y dándole sentido aquello que en principio no lo tenía. El libro te recordó la niñez, los documentos de papá, acusaciones, defensas, acusaciones, defensas, ellos mienten con todos sus dientes, litigios, defensas, acusados, yo te lo juro que yo no fui, y papeles y papeles, el sistema mexicano de impartición de justicia es todo de papel, no por frágil, no por inconsecuente y anacrónico NO! sino porque cualquier declaración debe ser presentada por escrito y por medio de la presente, además, no se caracteriza por los juicios orales. Imaginabas las historias, escuchabas a papá relatar, cual si fueran cuentos, historias de divorcio, de arrendatarios injustos, de atropellos, despidos injustificados… y uno de esos papeles pudo haber sido un Pereira. Una novela, una declaración, ¿ante quién? Muy bonita toda, hasta ese capítulo de explicación psicologista, que si Freud y su definición de eventos, que si no sé qué, tan bien que íbamos. No me expliques nada, Antonio Tabucchi, quiero verlo, quiero ver cómo ese evento perturba la vida del periodista portugués Pereira, hasta qué lugar lo lleva, ¿de Lisboa a algún lugar de Francia?, ¿el exilio?, ¿la tortura?, ¿el encarcelamiento?, ¿a la declaración de los hechos?, ¿ante quién? Los últimos capítulos acelerados, me encantaron. Corte. La novela termina abierta, tan abierta, que es una alegría. Es la novela como esos cuadros que respiran más allá del marco, se desbordan, tan narrativos, tan en movimiento.

Cabello delator

9.15.2008


Eres un peligro para los caminantes y para los coches, no porque seas piedra, ni animal muerto en el camino, no, sino porque te conduces sin precaución. Tu cabello te delata, tienes ganas de ser revolucionario, terrorista estaría bien y de acuerdo a estos tiempos, pero estás solo, tus amigos no creen en eso y prefieren un buen porro, un pomo y un chemo. Has tratado, lo sé, pero nunca es suficiente, algo se ha perdido para siempre. No hay mucho por hacer, ni nada qué hacer, no hay nada bueno en la televisión. Si sales a caminar encuentras a la niña que hace crujir papas fritas. Grasa y migajas le manchan la barbilla. Tenías hambre pero ya no. La piel podría caer en cualquier momento, podría caer pesadamente o se deslizaría como el vestido verde. Latas, alambres, vidrios, fichas de colores. En aquella puerta adornos navideños descoloridos por el sol veraniego. Restos de autos y motocicletas y esto no es un cementerio. Botes, botas, nota de despedida. Papeles, clavos y claveles. Ratones en los cartones. Ratas de una sola pata. Qué lástima, no eres tú, es la ropa que cuelga del balcón. Hasta ahora sé la razón por la cual nunca pude resolver problemas razonados.

Él me mintió (otra vez)

9.09.2008


Hacía mucho que no me pasaba. Mientras leía:

El diente causante de las desgracias se encontraba al fondo del paladar, erguido cerca de un agujero negro como un escollo calcáreo, conchífero, poroso, solitario y amenazador.

Estuve a mi límite de hipérboles, adjetivos, comparaciones y descripciones minuciosas de cosas que podría pasar por alto, que no me interesa saber y anticipaciones que hacen aburrida la narración y cortan la tensión cuando quiero estar tensionada porque tengo derecho a ello. Deseaba terminar de leer ¡YA! Balzac y la joven costurera china del escritor y cineasta chino Dai Sijie. Por alguna razón misteriosa no aventé el libro y no fui a ver la tele.

Alguna vez leí que lo peor que puede pasarle a un escritor (y al lector) es que su lector se sienta engañado. Pues bien, así me he sentido con esta novela.

¿Y eso por qué? Porque me parece una propaganda a la inversa, no del comunismo chino encabezado por Don Mao, sino de las bondades de occidente. No puede ser que entre las montañas chinas y sus campesinos no haya sino barbaridades y pestilencias, pero y qué podría esperarse con tantos cambios en plena revolución maoísta.

Me hubiera gustado encontrar alguna descripción de la escasa belleza de la Montaña del Fénix del Cielo, donde se desarrolla la historia. Pero todo aquello aplasta al narrador, todo lo bueno está en otro lugar, en occidente, y de ninguna manera en la Montaña.

Aunque, si te han enviado a un lugar a reeducarte y Mao es el gran rey y el proletariado ordena, basta con que hayas aprendido a leer (según la novela) para que te consideren intelectual y sea necesario reeducarte, en calidad prácticamente de preso por tiempo indefinido, para que aprendas lo que es la vida, vaya, que sí es para ver negrísimo el paisaje.

Así las cosas, es completamente verosímil ver solo lo negativo de un lugar y todo lo bueno en tierras lejanas donde seguramente todo es mejor y es posible, allá todo huele bien y no hay caca de perro en las calles. Allá sí. Allá, ese lugar donde nunca iré.

El argumento me agrada, un chico que es enviado para ser reeducado a una aldea incrustada en lo alto de la Montaña del Fénix del Cielo, porque tiene que convertirse en fan de la revolución del proletariado, en la década de los 70´s. En esta situación unos cuantos libros prohibidos, entre ellos Ursula Mirouet de Balzac, enriquecen su vida y la de su amigo Luo y por supuesto de la sastrecilla. Es todo un elogio al poder de la palabra escrita y oral.

Hay algo en la forma de narrar que me hace desconfiar y sentirme engañada, luego, la novela se vuelve una lección de lo que no debes hacer. Entonces recuerdo algo de… mmmmh… Paul Auster: es mejor decir una mentira verosímil que una verdad inverosímil. Qué gran enseñanza aplicable a la vida diaria y a algo tan sencillo como postear en un blog, por ejemplo en este.

Sí, he colgado muchas mentirillas aquí. Si alguien, sobre todo los que me conocen, han dudado de si lo cuenta la pekeña bandolera, o yo (la persona de carne y hueso y de un tiempo para acá más carne, aumenté de peso a 45 kg, mi record, estoy más gorda que nunca, pero es músculo fortalecido, nada de grasa) pues está bien soy una manipuladora. Si, por el contrario, alguien se ha sentido engañado, y le ha parecido que sólo acomodo las cosas para que queden en un orden frágil, no me importa, porque ni sé escribir y digo muchas mentiras, siempre.

Es muy diferente la situación de manipulación a la del engaño descubierto. Con el primero me refiero a que el autor manipula las palabras, como un artesano, aunque el lector lo sospeche, de cualquier forma hay un involucramiento, entra en la ficción, pongamos por caso los microrrelatos de Monterroso, donde se sabe que se aprovecha de su vasto nivel cultural e inventa cosas y nombres y mezcla y miente pero lo hace tan bien, todavía cuando sabes que se está burlando de ti y de tu ignorancia, te diviertes y te ríes. Hay una satisfacción masoquista en ello, y qué más da.

Pero la sensación de engaño es lamentable, porque lamentas haberle dedicado tiempo al libro, y encima escribir sobre él (¡!), sabe a traición y simplemente no crees, no entras en lo que pretende el autor.

Imagino esos objetos que el autor usa para tejer historias: los zapatos rosa pálido de la sastrecilla, su máquina de coser, los libros de Balzac, el resto de los libros, el reloj despertador, porque me gusta ese narrar a partir de los objetos, símbolos de la civilización lejana, de aquello que se antoja refinamiento entre lo agreste. Pienso en el original en francés (pues no podía ni pensarse en su publicación en China) y me pregunto si ha sido fiel la traducción al español, si no es una falta de pericia narrativa del traductor. Quién lo sabrá, no yo, porque no leo con fluidez en francés, y no voy a buscar la original porque no se me pega la gana.

También podría ser que la narración es cinematográfica, es como platicar detalladamente las imágenes de una película. Supongo que es mejor ver la versión cinematográfica que el mismo Dai Sijie realizó.

Aquí una opinión distinta a la mía.

(Luego me encuentro en la red comentarios maravillosos sobre esta novela, pero a mí no me atrapó, pfff!)

El anorak lo dice todo, o... nada

9.01.2008



En La inmortalidad de Milan Kundera hay un episodio dedicado a Rubens. ¿Qué pasaría con este pintor barroco si hubiera vivido en la Europa de la segunda mitad del siglo XX?, entonces la novela responde. Este Rubens ficticio, en su edad adulta, conoce a una chica que estudia semiótica del arte. Además, es apasionada de la música y linda (así la imaginé yo). Tienen un dulce encuentro. Luego quedan una vez más. Rubens con 40 años de edad no entiende el porqué la joven se ha vestido de aquella manera para su cita. Mientras Rubens ve con desagrado su atuendo, ella, por el contrario, se siente estupendamente bajo aquel ropaje, un anorak. La chica del anorak sigue el compás de la música moviendo la cabeza de un lado a otro. Rubens no entendía qué tenía de atractivo aquella gran chaqueta, qué significado tenía el anorak para ella (tampoco entendía nada de semiótica) pfffff… y nunca lo entendió y su relación no dio para más. Aunque, según las característcas del Rubens de la novela, éste no pretendía involucrarse con la chica del anorak, ni con ninguna mujer, no porque fuera gay sino porque le gustaba la variedad. Acaso, ¿fue un problema de comunicación?, ¿códigos incompatibles?


En la foto aparecen los Cats on fire, y viene a cuento porque me gusta el chico del anorak. También porque la Cajita de Música festeja a Higher Grounds por sus primeras 100 copias compartidas. Se ha notado que les gusta, así que cómprense el disco The Province Complains que la contiene y apoyen al artista que buena falta hace apoyar a la música independiente, he dicho.

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

8.26.2008

Andas por allí. Te encuentras con Las personas hacen los espacios más que los espacios hacen a las personas, título de una conferencia. Puede ser que vayas, pero qué pereza el conferencista: gafas y barba y seriedad y poco pelo, todo eso que esperas en alguien sesudo. Qué fue primero, el huevo o la gallina, la gallina o el huevo, el espacio o la persona, la persona o el espacio. Entonces, recuerdas algunos textos en los que el espacio es tan fuerte, tan presente, que define a los personajes. En El gaucho insufrible, de Roberto Bolaño (¡otra vez Bolaño!, es que soy su fan), el respetable señor Pereda en Buenos Aires era abogado, en la pampa se transformó en un gaucho. Buscas el libro y encuentras: Dos días más tarde la cocinera, pese a los ruegos del abogado, tomó el tren y volvió a Buenos Aires. Yo sin Buenos Aires me siento otra, le explicó mientras esperaban, únicos viajeros, en el andén. Y ya soy demasiado vieja para sentirme otra… ¿Por qué habré subrayado eso hace tanto tiempo?, fue una premonición, seguramente. Una cita textual es algo que le da consistencia a esto porque eso de dar solo aproximaciones parece un descuido, por lo menos tenía que poner una. La cocinera del relato sabe de la influencia del espacio en ella. La cocinera... la cocina, en un cuento, del cual no recuerdo el nombre, de Rosario Castellanos, es un lugar que transforma a una mujer en esposa y ama de casa, ¡¿pero cómo que la cocina y no el esposo?!, es que de él solo conocíamos la ausencia, trabajaba mucho el hombre. En Las ciudades invisibles de Calvino (la maquina lo autocorregía y lo cambiaba a clavito, ja), los espacios generan historias. Entonces, ¿una personalidad fuerte es aquella que se desborda de su espacio, la inadaptada, la que lo modifica? Los espacios son los moldes, tú y yo las gelatinas que acaso cuajarán (por eso usamos tanto la palabra cuajar en muchas frases populares: esto cuaja, lo otro no, con esa chava te cuajas, qué cuajado... todas con el sentido de que esto o aquello es bueno, firme, deseable). La persona y el espacio se relacionan de manera intrincada y de sus forcejeos nacen narrativas. Tan-tan. FIN

Nunca llego a ningún lado, sólo me lleno de preguntas y preguntas y preguntas…

En una esquina cualquiera nada memorable, o… la sabiduría de Madona

8.24.2008

La niña tan sucia como esta calle, su vestido, la grasa quemada escupitajo de los coches, un policía, mierda de perro, todo revoloteando. Tras ella, madre coraje jadea. Mientras, el padre alegre conversa agitando las manos otoñales a punto de caer. Bromeaba con una chica quien no acertaba a saber el nombre de aquel que la había preñado. Fue tan rápido, ni siquiera recuerda cómo fue, ningún detalle memorable, nada. Seguramente habías bebido o estabas drogada. No, no lo estaba, pero no recuerdo nada. Ahora lo entiendo, algo así debió ocurrirle a La Virgen, un día descubrió que estaba preñada -¡pero cómo!- se habrá dicho, un gran misterio, es un milagro, fue un espíritu divino, sí claro, eso fue. Si ya lo había cantado Madona, se puede ser putilla y virgen a la vez.

¡Nube, regresa a casa!

8.21.2008



¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está por llegar a una fiesta sorpresa, con una nube de compañera.
¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está viendo una película extranjera, con una nube de compañera.
¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está jugando en tu alberca, con una nube de compañera.
¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está de visita con la abuela, con una nube de compañera.
¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está robando una paleta, con una nube de compañera.
¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está explotando un chicle bomba sabor menta, con una nube de compañera.
¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está planeando dominar este planeta, con una nube de compañera.
¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está guardando un muerto en la nevera, con una nube de compañera.
¿Dónde está la Pequeña Bandolera? Está buscando una buena manera de decirle a la nube que regrese a casa con las estrellas.

AM - PM

8.17.2008


Las horas se arrancan las estrellas. Si estuvieras despierto podrías atrapar alguna. Ella te lo agradecería cumpliendo un deseo. Si por el contrario, estás dormido, podrás ver claramente tus sueños, pero no los recordarás durante el día. Las estrellas caídas son los papeles de colores, por los parabrisas se deslizan, esto parece un festival. Suena la alarma, no es de robo. Es la aurora rosada como tu jugo de toronja. Bebe ambos. Los perros han dejado de ladrar. El gato entra en tu habitación. La ciudad despierta, aunque le hayan lavado la facha durante la noche, hay una sombra inextinguible. Un trozo de cornisa cae, una paloma revolotea, algún sonámbulo tiene jaqueca de súbito. Le escribo un poema a cada nube. Estás mareado y no sabes la razón, es que estás girando, siempre. Las farolas se apenan ante el sol, no pueden verle, les pasaría lo mismo que ti o a mí. No me digas lo que ya sé, no quiero escucharlo una vez más. La ciudad a esta hora no sueña. Lleva escondida la muerte en algún lugar que no adivino, ya no canta, ni enciende la radio, se pone los auriculares y no me escucha. No te fijas donde pisas, debes tener cuidado, podrías tropezar con un sueño, los hay por montones en las aceras, invisibles casi. La hora del almuerzo. El mundo, entre sus muchos pasatiempos, gusta de asesinar sueños. Lo hace por las mañanas, luego del desayuno, no puede hacerlo sin antes haberse alimentado. Y la mitad del día no es mejor, las personas fruncen el ceño, la grasa les cubre el rostro, a las mujeres se les escurre el maquillaje, sus labios grasa color naranja seca no los apetecería nunca. En el espejo veo a una mujer. Necesita dormir. Frágil sueñas sueños. Sueños en otro lado del espejo. Anochece. Enciende la luz. La gente está en sus casas. La mujer frágil en su cama. No me importa si la ciudad duerme o no duerme, de cualquier forma no puede ver las estrellas. No hay canción de cuna esta noche. Las horas descienden a ponerse el pijama, la luna prefiere un disfraz, creo que tendrán fiesta, papelillos de colores, en cada uno un poema.
° Foto de Jenny Holzer

1,2,3... ABC...Copiar, Cortar, Pegar...

8.15.2008

Es tan fácil copiar, cortar y pegar, sólo por instinto de justicia, si todavía sobrevive, daremos los créditos, pero es tan fácil. Una vez que pones algo en esta red, es algo público y podrá ser manoseado por cualquiera, además creo que ese es el objetivo.


¿Ladrón, lector?

En El viaje de Antonio Rousselot, el escritor chileno Roberto Bolaño pone en duda la existencia de una literatura latinoamericana, además de exponer las relaciones entre escritor-novela/cuento-lector. Rousselot, escritor argentino, publica, a los 30 años, su primera novela, sin obtener éxito comercial. Al cabo de un par de años, descubre que un tal cineasta francés llamado Morini ha hecho una película, por la cual ha sido alabado y es casi es una copia de su novela, aunque ha rescatado lo mejor de ella y le ha dado un excelente ritmo narrativo. Esto confunde a Rousselot y no se decide a hacer algo en contra del ladrón. Algunos años más, sucede lo mismo con otra de sus novelas, el tal Morini la adapta al cine. Eso ya no podría ser coincidencia. Entonces, los amigos le apremian, debes demandarlo, le dicen. R. no se decide a tomar acciones legales en contra de M. Hasta que por fin R. decide buscar a Morini, pues quiere conocerle. Él ha sido El LECTOR de sus novelas. Está de más decir que el momento cumbre del cuento es cuando Rousselot enfrenta a Morini. De pronto, ese lector en el que había pensado mientras escribía sus novelas, era una persona(je), quien se había involucrado con sus palabras. Entonces, ¿M. copió a R.?, ¿es acaso que M. desdeñando la procedencia del escritor se hubo dicho a sí mismo: ¿a quien le importa Latinoamérica, a quién Argentina y su literatura?, nadie notara el plagio, pero antes de todos esos supuestos Rousselot había imaginado a Morini, y pensó en él mientras escribía, escribía para él.


¿El GranLibro?, ¿internet?

La literatura como un gran libro en el que se escribe de vez en cuando, muy de vez en cuando, ¿estoy siendo original? o… ¿dónde he leído esto antes? No quiero robar nada, si acaso un chocolate, muy de vez en cuando. Si no mal recuerdo es una de las reflexiones de Borges, ¿de cuál libro?, no me acuerdo, creo que está en la página 1001 de sus obras completas. Recordé esto a propósito de los derechos de autor. La literatura, un gran libro en el que todos escriben y los nombres se mezclan y algunos se pierden, otros permanecen, por razones justas algunos y por sinrazones, otros tantos. La Internet y todas sus páginas, los blogs, flogs, facebooks… y todo este festival en el que podemos hacernos una paginita a nuestro antojo, ¿no será algo así como ese gran libro del que hablaba Borges?, ¿es una bacanal de sonidos letras imágenes…? Algunas páginas se desprenderán del libro, sin duda. No sé cómo clasificarlo, si permanecerá, si su destino es la vida efímera y el olvido.


¿En dónde estaba?

Es tan fácil copiar, cortar y pegar, ¿de qué hablamos cuando hablamos de derechos de autor?

Es tan fácil copiar, cortar y pegar, y si lo anterior no se entiende es que he cortado y copiado y pegado y no sé si tiene sentido.

Es tan fácil copiar, cortar y pegar, esto también podría ser el principio de la defensa del plagio.